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Estrategias de internacionalización para hacer crecer tu negocio

En un mundo que está cada vez más globalizado, no es de extrañar que empresas de todo tipo estén interesadas en estrategias de internacionalización, porque existen muchas oportunidades para seguir creciendo fuera de los mercados nacionales.

Qué es la internacionalización de una empresa

Se suele creer que internacionalizar es simplemente vender productos fuera del país; es decir, realizar exportaciones, pero esto es un error. La internacionalización es un proceso mucho más complejo que implica posicionar la marca en un país extranjero, incluso desarrollar productos y servicios pensados especialmente para sus consumidores.

Supone asentar la empresa de forma permanente en nuevos territorios, desarrollando estrategias de negocio propias para esos mercados, y eso requiere utilizar de la forma más eficiente posible los recursos disponibles. Si la estrategia de internacionalización de la empresa es adecuada y se ha planificado bien, contar con presencia en los mercados extranjeros puede llegar a ser más sencillo y más barato de lo que se suele creer. De ahí que estemos ante un proceso que no es exclusivo para las grandes empresas, también las pymes lo pueden abordar con éxito.

Por otro lado, es importante tener en cuenta que la presencia en otros países puede ir más allá de la búsqueda de un incremento de las ventas, porque también puede tener objetivos como estos:

  • Estar más cerca de los consumidores y reducir con ello los gastos.
  • Aumentar la capacidad productiva.
  • Conseguir una mayor independencia de los ciclos económicos de los mercados nacionales.
  • Aprovechar los recursos que hay en una determinada región.
  • Alargar la vida del negocio.

Estrategias de internacionalización

Estrategia multinacional

Es la que suelen emplear las grandes empresas. Consiste en crear y registrar la empresa legalmente en su país de origen y luego abrir filiales en otros países. Filiales que contarán con sus propias instalaciones y activos para la producción, pero la estrategia y los planes de actuación estarán siempre definidos por la empresa matriz.

Estrategia transnacional

Es una estrategia de internacionalización similar a la anterior, pero algo más compleja, porque la gestión y hasta ciertos aspectos productivos pueden diferir en los diferentes países para conseguir así la máxima eficiencia.

Por ejemplo, en algunos casos se opta por operar con diferentes marcas en algunos países. Un ejemplo claro es el de las patatas fritas Lay’s, que se comercializan como Sabritas en México y como Chipsy en Brasil; se busca con ello una mejor adaptación al mercado local.

Estrategia global

Cada mercado nacional en el que opera la empresa se considera un mercado global, y se consigue la ventaja competitiva a través de productos estandarizados, pero adaptados a las necesidades de cada mercado. Esto requiere un alto nivel de coordinación y centralización en la toma de decisiones.

Pasos para la internacionalización

Cada empresa debe seguir la estrategia que mejor se adapte a sus condiciones particulares, pero es habitual que el proceso de internacionalización se desarrolle a través de varias etapas que son comunes para todo tipo de negocios.

Exportación ocasional

Es la fase primigenia de la internacionalización, en la que la empresa empieza a explorar mercados extranjeros de una forma episódica para conocerlos mejor y saber si lo que ofrece puede tener demanda. Lo habitual en estos casos es llevar a cabo el proceso a través de intermediarios locales.

Exportación experimental

Si la exportación ocasional ha sido exitosa, la empresa que desea crecer a nivel internacional pasa a la fase de experimentación y entra de lleno en la investigación de mercadose incluso empieza a realizar marketing para dar a conocer su marca. Sin embargo, todavía no se ha asentado fuera de su país de origen y no controla el precio de venta en el extranjero, ya que esto queda en manos de los intermediarios.

Exportación regular

En esta fase, la empresa ya cuenta con una cartera de clientes y distribuidores nacionales de confianza, puede que incluso exclusivos. Potencia su actividad comercial en el extranjero creando departamentos que se encargan específicamente de este tipo de operaciones, y ya está en disposición de controlar todas las variables del proceso, incluso el precio final.

Establecimiento de filiales de venta

La marca ya se ha consolidado en el mercado extranjero y empieza a abrir filiales de venta, asumiendo las funciones comerciales y dejando de depender de los distribuidores locales.

Establecimiento de filiales de producción

Con el objetivo de abaratar costes y simplificar el proceso productivo, la empresa abre filiales de producción en los países en los que ya cuenta con filiales de venta. Esto supone un ahorro en cuanto a aranceles y trámites de exportación.

Hay múltiples estrategias de internacionalización, desde las más sencillas a las más complejas, pero todas ellas pueden dar buen resultado si la empresa tiene claros sus objetivos y es consciente de que aborda un proceso que requiere de tiempo para dar sus frutos.

Internacionalizarse es algo al alcance de empresas de todo tipo, pero siempre es recomendable hacerlo contando desde el primer momento con el asesoramiento de expertos como los que encontrarás en nuestro equipo, así que, si tienes cualquier pregunta al respecto, no dudes en contactarnos.

Esperamos que este artículo os haya sido de interés. Contacta con nosotros si necesitas asesoramiento para tomar una decisión tan importante como esta, no dudaremos en ayudarte. 

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