
El balance de situación es un estado financiero fundamental para conocer y analizar la situación económica y financiera de una empresa.
Es importante hacerlo de forma periódica y, sobre todo, al finalizar el ejercicio económico.
El balance de situación en contabilidad es un estado financiero que recoge los activos, los pasivos y el capital social de una empresa. Tiene como objetivo ofrecer una imagen general del estado económico y financiero de la compañía en un momento determinado y, por tanto, no es válido para analizar la evolución de la empresa.
Para que una empresa tenga un buen rendimiento es fundamental que el valor de los activos, el de los pasivos y el patrimonio neto sean iguales, es decir, que el balance de situación esté equilibrado.
El balance de situación es uno de los estados financieros que manejan las empresas y que ayudan a reflejar la contabilidad del negocio. El balance de situación junto con la cuenta de resultados, el estado de cambios en el patrimonio neto y los estados de flujos proporcionan información muy valiosa para la empresa, como la liquidez o la eficiencia.
La estructura del balance de situación se divide en activos, pasivos y patrimonio neto. Dentro de cada apartado existen subdivisiones en función de la liquidez o exigibilidad de los apartados que contienen.
Los activos son los bienes y derechos de los que es titular una empresa. Los activos pueden ser divididos en dos categorías, activos corrientes y activos no corrientes.
El pasivo de una empresa son las obligaciones y las deudas que posee. Al igual que el activo se pueden clasificar en pasivos corrientes o circulantes, que tienen un vencimiento que no supera los 12 meses, y pasivos no corrientes, cuyo vencimiento es a largo plazo.
En el primer grupo se encuentran las nóminas, los impuestos y los alquileres y en el segundo los fondos de pensiones, los bonos y las deudas a largo plazo.
El patrimonio neto es el capital que posee la empresa. Incluye el capital social, que es el dinero que han aportado los socios, así como las ganancias obtenidas en periodos anteriores, es decir, los ingresos netos que la empresa ha decidido mantener.
La normativa que regula cómo debe ser la contabilidad de una empresa en España es el Real Decreto 1514/2007, de 16 de noviembre, por el que se aprueba el Plan General de Contabilidad. Según este documento existen masas patrimoniales que deben incluir una serie de apartados y, en cada uno de ellos, hay que incluir las cuentas contables.
El balance se divide en tres grandes apartados, el activo, el pasivo y patrimonio neto. Cada uno de ellos se subdivide en diferentes apartados, en los que se incluyen las cuentas.
Para saber qué tipo de cuentas son y dónde se ubican dentro del balance es recomendable seguir el siguiente procedimiento:
Cuando finalicemos, la suma del activo debe ser igual al del pasivo y el patrimonio neto.
El balance de situación es un estado financiero que recoge los activos, pasivos y el patrimonio neto para ofrecer una imagen de la situación económica de la empresa. La estructura del balance de situación incluye las masas patrimoniales, que se dividen en corrientes y no corrientes, y el patrimonio neto. Si tienes cualquier tipo de pregunta al respecto, desde ConsultoriaBCN podemos ayudarte, así que no dude en contactarnos.
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